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Si aprendo un idioma, ¿tengo que hablar y escuchar todo el tiempo en ese idioma?

¡Depende!

Depende de dónde estás, depende de tu edad, depende de tu nivel del idioma, depende del objetivo que tienes y lo que quieres lograr.

Cuando estás adquiriendo un idioma como lengua materna es conveniente hablar y escuchar en él todo el tiempo. Esto suele suceder principalmente en los tres primeros años de vida, pudiendo extenderse hasta los cinco. No obstante, esta convivencia del idioma debe ocurrir por más de una hora al día. Se trata de una inmersión en la que muchas actividades suceden en el idioma meta y el ambiente permite esta exposición lingüística.

¿Y qué pasa con las clases de idiomas extranjeros para los niños? Una hora diaria parece una buena exposición para hablar todo el tiempo en la otra lengua, ¿no? Si bien en la infancia el aprendizaje es como el de una esponja, incluso para los niños puede ser frustrante escuchar todo el tiempo un idioma con el cual nunca han estado familiarizados. Por más lúdico que sea y por más visual que se trate de hacer, usar el idioma materno como apoyo para explicar pequeñas cosas e incluso para asociar el vocabulario puede ser mucho más efectivo a nivel de conexión. De este modo, incluso se evita una memorización con errores que perdure a largo plazo.

Lo mismo, y con mayor intensidad, sucede con un adulto. Estar al 100% en un idioma del cual meramente se captan palabras sueltas suele desmotivar el aprendizaje, además de retrasar el proceso.

Pero, ¿qué onda con esos maestros que dicen desde el primer día “Speak in English only!”? Y tú no sabes ni siquiera cómo juntar las palabras; medio le entiendes y medio le aprendes. ¿Qué hacer? ¡Cámbiate de maestro!

Apoyarte en tu propio idioma, principalmente como adulto (y también como niño que no ha tenido mucho contacto con la otra lengua), es altamente productivo en el proceso de aprendizaje.

¿Quién ha escuchado que cuantos más idiomas sabes, más fácil es aprender otro? Eso tiene una explicación muy obvia: ¡la asociación lingüística! Cuando aprendes un idioma y lo asocias con otro u otros, incluyendo tu lengua materna, tu comprensión se facilita y, como consecuencia, tu motivación aumenta, permitiéndote aprender cada vez más.

Así que, si escuchas a tu profe hablar en tu lengua materna el primer día de clases, la primera semana, el primer mes o el primer año, no es malo. Por supuesto que debe “campechanear” con la lengua meta para que tu nivel vaya creciendo. E incluso cuando tu nivel sea más avanzado, tener la comprensión de un vocablo o de alguna regla gramatical en tu propio idioma tampoco está mal. Se trata de que el maestro logre permitirte entender y producir el idioma de forma asertiva, aunque sea más gradual a comparación de un método inmersivo. Al final, de nada sirve entender y producir 100% en el otro idioma cuando 50% (o más) está repleto de malos entendidos y errores. Esto hace que se fije en el cerebro el idioma mal, fosilizando errores que costarían más corregirlos a largo plazo.

Al final, aprender es bueno de cualquier forma, y el chiste es seguir creciendo; no es un problema si aprendes bien un segundo idioma haciendo uso de tu propia lengua.

Soy trilingüe en portugués, español e inglés, y aprendí un poquito de francés, alemán, italiano y finlandés. Créanme… aprender es más fácil cuando usas los recursos que tienes, y tu lengua madre es el primer recurso lingüístico que posees.


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